sábado, 24 de septiembre de 2016

En capilla...

Empieza el frenesí...
Ahora mismo volviendo del pueblo de mi hermana (en avión) a Madrid. De ahí a Salamanca. Dormir, acabar de hacer la maleta y a las 13h pa Gerona!
Soy blablacar y llevo a 3 pasajeros! Uno de ellos, Antonio, va a Katsikas de voluntario. Y volverá también conmigo el 14. Una estupenda casualidad!

Y yo? A dónde voy? Al final los problemas en Termópilas han hecho que desde el 1 de octubre no se admita a ningún voluntario en el campo. Así que, al menos de momento, me quedo en Tesalónica con Idomeni Volunteers.
Una pena, porque la acción directa en un campo es más atractiva que la tarea en un almacén. Pero ambas opciones son igual de importantes de cara a lo fundamental: ayudar a los refugiados. Y de eso se trata.

Ahora mismo estoy curiosamente tranquila. Estos días pasados no tanto. Pendiente todo el día del móvil, viendo como se iba a pique un bonito proyecto. Está claro que las relaciones con las autoridades griegas son complicadas -como con las españolas, salvo que aquí estamos en su país y tienen todas las de ganar; hay que ser inteligente y diplomático-. La situación nos ha pillado a unas cuantas en medio, pero creo que todas teníamos alternativas pensadas. Por suerte, o por desgracia, sitios donde ayudar no faltan.

A ver qué tal en Tesalónica. Mi principal temor es el idioma. Mi nivel de inglés es bastante pobre y mi griego inexistente. El curro no me asusta. Cuanto más, mejor. Salvo que no entienda lo que quieren de mí...eso es lo que me preocupa.

Ahora a echar un sueñecito, que me va a venir la mar de bien.

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